La Piovra I – Capítulo 3

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Cattani (Michele Placido) y Titti Pecci-Scialoia (Barbara De Rossi)

La Piovra I

(Aquí puede leerse la INTRODUCCIÓN A LA SAGA DE “LA PIOVRA”)

Italia, 1984

 Director: Damiano Damiani

Guión: Nicola Badalucco, Lucio Battistrada, Massimo De Rita, Elio De Concini

Intérpretes: Michele Placido (Comisario Corrado Cattani), Nicole Janet (Else Cattani), Cariddi Nardulli (Paola Cattani), Barbara De Rossi (Raffaella “Titti” Pecci Scialoia), Angelo Infanti (Sante Cirinnà), Geoffrey Coppleston (Banquero Ravanusa), Jacques Dacqmine (Sebastano Cannito), Francois Périer (Abogado Terrasini), Florinda Bolkan (Condesa Olga Camastra)

Música: Riz Ortolani

(Aquí puede leerse lo que sucedió en el capítulo anterior)

Capítulo 3

 

El comisario Cattani sufre un atentado, pero resulta ileso. Los dos pistoleros que intentan asesinarle son alcanzados por sus disparos. Uno de ellos es el propio Cirinà, que es arrestado.

 

Dentro del aparato policial y judicial existe un alto grado de corrupción. Uno de los superiores de Cattani está dispuesto a ascender en el escalafón jerárquico cueste lo que cueste. Cattani, por su parte, afirma que “Cirinà es como un árbol que ha sido arrancado, pero cuyas raíces van muy profundas dentro de la tierra” haciendo con ello alusión a que el narcotraficante detenido que ha tratado de matarle tan solo es la “punta del iceberg”. La gran motivación investigativa del nuevo comisario inquieta un tanto a sus superiores – que están compinchados con el crimen organizado.

 

El agente Altero, a quien Cattani contemplaba con sospecha, es llamado a la oficina del comisario. Éste le explica a su subordinado lo que sabe sobre el caso Marineo. Cattani está seguro de que fue él, Altero, quien cambió de lugar el cadáver de su antiguo jefe – asesinado por Cirinà en el palacio de la marquesa. Altero confiesa que lo hizo, para ocultar que había una relación entre Marineo y la “suicidada” marquesa, salvaguardando su reputación. Cattani añade que realizó las funciones de cebo para pescar a Cirinà, en lugar de usar a Titti como testigo, pues siendo ella drogadicta probablemente no la creerían. Cattani especula asimismo con la posibilidad de que su predecesor Marineo fuera corrupto, tras comprobar que tenía una cuenta bancaria secreta. Pero Altero no admite esa hipótesis.

 

Else se ha acostado con Santamaria “por desesperación”, y al día siguiente se lo cuenta a su marido. Éste tiene mucho trabajo, pues debe dirigir las redades contra los traficantes de heroína que trabajan para Cirinà en el puerto.

 

Tras la ajetreada jornada laboral, cuando Cattani regresa a su casa él y su mujer vuelven a discutir. Ella, encima de que se ha acostado con el reportero, está celosa de que su marido se ve con Tittí (aunque todavía no haya sucedido nada entre ambos). “Me traicionas con el pensamiento!” le espeta Else, quien tiene unos bruscos cambios de humor. “La familia no es un juego” airma Cattani. Paola está acongojada a causa de los litigios entre sus progenitores. Furiosa, se deshace del muñeco que le había regalado Santamaria.

 

Cattani llama a Santamaria y arregla una cita con él en comisaría. El reportero teme que le ajuste las cuentas, pero de momento el jefe de policía sólo pretende que se lleve a cabo un debate televisivo sobre el caso Marineo donde participen también los personajes importantes de la localidad (el banquero, el abogado, el procurador, etc). Cuando llega el momento, el comisario es el único que acude al debate.

 

Ante las cámaras, Cattani afirma que “existe un hilo conductor que une los negocios ilegales y los legales. Ese hilo, ese nexo, es el dinero”. Más tarde, el procurador le advierte que no es seguro “sospechar de todos como potenciales delincuentes”. El comisario responde que “tampoco es seguro creer que todos sean gente honrada…”

 

De mutuo acuerdo, Else y Corrado Cattani deciden separarse. Ella regresa a Milán, y Paola decide quedarse en Sicilia con su padre.

 

Entretanto, Titti se ha salido del centro de desintoxicación que dirige el párroco, y corre al encuentro de Cattani. Sigue enamorada de él, y el comisario también se siente atraído por la joven y atormentada drogadicta aristocrática. Esa noche se convierten en amantes.

(Continuará)

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