El buque maldito – Amando de Ossorio, 1974

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El buque maldito (a.k.a. The Ghost Galleon)

España, 1974

Director: Amando de Ossorio

Género: fantaterror

Guión: Amando de Ossorio

Intérpretes: Maria Perschy (Lillian), Jack Taylor (Howard), Bárbara Rey (Noemi)

Música: Antón García Abril

 

Argumento

La joven Noemi (Bárbara Rey) es una de las alumnas en la escuela de modelos de Lillian (Maria Perschy). La voluptuosa rubia está sumamente preocupada, pues hace varios días que no tiene noticias de su amiga y compañera de piso Kathy (Blanca Estrada), igualmente integrante de la escuela de modelos. Noemi sospecha que Lillian tiene algo que ver con la misteriosa desaparición de su amiga, y se dispone a interrogarla al respecto.

La maestra se muestra reticente a explicar la verdad, pero finalmente accede a revelarle a Noemi lo sucedido, y la cita en un muelle del puerto para explicárselo. Resulta que Kathy, y otra chica llamada Lorena, se han hecho a la mar en una barca y navegan a la deriva en algún lugar cercano a la costa. Se trata, al parecer, de una estrategia publicitaria de la escuela de modelos. Lillian y sus amigos Howard y Sergio aseguran que las muchachas no corren peligro, y que además serán bien retribuídas. Pero Noemi, que desconfía, amenaza con acudir a la policía; por lo cual es encerrada una de las naves del muelle. Por su parte, Kathy y Lorena se encuentran conectadas a través de una especie de radiotransmisor con Lillian y sus “cómplices”. Las modelos informan a sus interlocutores que se están aproximando a una especie de viejo galeón, a bordo del cual parece no haber nadie. La niebla es cada vez más densa. La comunicación se corta, lo que preocupa a Lillian y los demás. Lorena decide subir a bordo del extraño navío, mientras Kathy permanece en la lancha, invadida por un profundo sopor.

Al día siguiente, la maestra de modelos acude junto a Howard y Sergio a recabar información sobre lo que puede haber sucedido. Consultan al profesor Grüber al respecto. Cuando éste se entera de que las chicas de la lancha hablaron de un “galeón en medio de la niebla” su interés por el caso crece exponencialmente: pues el profesor está al corriente de ciertas leyendas que mencionan a ese fantasmagórico barco. Howard, Sergio y Lillian, acompañados por Noemi y por Grüber, se disponen a buscar a las chicas desaparecidas.

Mientras tanto Kathy, que seguía en la lancha, despierta y comprueba que Lorena sigue ausente. Decide ella también subir al galeón y explorarlo. Pero a bordo no encontará a su amiga, sino a un horror inenarrable…

Howard y los demás, entretanto, llegan al buque embrujado. El profesor Grüber afirma que sólo pueden verlo aquellos que se acercan lo suficiente con embarcaciones pequeñas, y que se trata de un barco fantasma que está “en otra dimensión”. El pragmático Howard no le cree una palabra y piensa que el profesor no es más que un pobre loco. El pequeño grupo encuentra la lancha vacía de las desaparecidas modelos, junto al gran navío. Se trata de un galeón del siglo XVI. Los cinco suben a la cubierta y comienzan a registrarlo…

Comentario

El director gallego Amando de Ossorio (1918-2001) es uno de los más emblemáticos exponentes del fantaterror gótico español. Lo más destacable de su obra es la Tetralogía del Terror Ciego (o “de los Templarios”); en la que se incluyen “La noche del terror ciego” (1972), “El ataque de los muertos sin ojos” (1973), “La noche de las gaviotas” (1975); y ésta “El Buque Maldito” (1974) que nos ocupa, que viene a ser la tercera de la saga.

En todas éstas películas, el elemento terrorífico está “encarnado” (por así decirlo) en unos siniestros esqueletos con hábitos de fraile que surgen de sus ataúdes en lóbregos castillos (o en un viejo galeón, como en ésta película es el caso) para asediar y devorar a los desgraciados que tienen la mala fortuna de caer en sus garras. Se trata de los resurgidos Templarios, que vuelven “a la vida” por haber sellado en su día un pacto con el Demonio.

Los momificados y huesudos templarios de ultratumba, ataviados con sus hábitos con capucha, están muy bien logrados; y hacen las veces de “zombies” tal y como se vería en films posteriores: salen muy lentamente de sus ataúdes o escondrijos, y se dirigen “en manada”, también con mucha parsimonia, a por sus aterradas víctimas, a las cuales despedazan y engullen. En “El Buque Maldito” la famosa vedette Bárbara Rey, que interpreta a Noemi, es perseguida y masacrada por los monstruosos templarios, en una tensa escena llena de impacto.

Lo más destacable en éste film y en los otros tres que componen la tetralogía no es precisamente el guión, sino la atmósfera; sumamante tétrica y opresora, oscura y acongojante. La banda sonora con esos cantos gregorianos de fondo merece ser destacada, así como los demás efectos de sonido: constantes chirridos y crujidos en puertas y maderas, que recuerdan a la cortinilla de entrada de las magistrales “Historias para no dormir” del genial Chicho Ibáñez Serrador. El tempo de la película está muy bien llevado; no aburre que sea muy lento, sino que contribuye a mantener el suspense y a hacer los acontecimientos de la pantalla más angustiosos y tensos. Por su parte, el poderío visual de la tetralogía es innegable. Spoiler: Mención especial a la escena final, en la que los momificados templarios surgen a pleno día de las aguas y se dirigen pesadamente hacia Lillian y Howard, que tumbados en la arena de la playa se creen a salvo.

Muy recomendable.

FHP, 2015

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