Zatoichi Monogatari (a.k.a The Tale of Zatoichi) – Kenji Misumi, 1962

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Zatoichi Monogatari (a.k.a The Tale of Zatoichi)

Japón, 1962

Director: Kenji Misumi

Género: Chanbara / Jidaigeki

Guión: Kenichiro Hara

Intérpretes: Shintaro Katsu (Zatoichi), Masayo Banri (Tane)

Música: Akira Ifukube

Argumento

El masajista ciego Ichi, que en busca de subsistencia recorre los caminos del Japón decimonónico hacia finales del periodo Edo, llega a un poblado donde dos clanes enfrentados de yakuza están a punto de iniciar una guerra de bandas.

Pese a carecer de la facultad de visión, Ichi (que tiene los demás sentidos hiperdesarrollados) es un óptimo jugador de dados y un maestro en el arte de la esgrima. Tanto es así que su destreza con la espada es capaz de derrotar en combate a la mayoría de los que sí pueden ver.

Una vez en el pueblo, el ambulante espadachín ciego desea preguntar por trabajo a uno de los jefes locales de la Yakuza, su viejo conocido Sukegoro. Cuando los hombres de éste le informan acerca de su ausencia, Ichi les pide permiso para participar en su juego de dados. Para gran sorpresa de los gangsters, el ciego gana; tras lo cual se dispone a retirarse después de un breve enfrentamiento verbal con los yakuza, quienes le acusan de haber hecho trampa.

Dos de los bandidos proceden a seguirlo con la intención de asesinarlo, pero entonces aparece el jefe Sukegoro, que invita a Ichi a quedarse, y que exhorta a sus hombres a acogerlo en calidad de huésped.

Sukegoro conoce las magistrales cualidades que el invidente vagabundo tiene como guerrero, e intenta que Ichi realice ante él y otro visitante trucos con la espada. Pero Ichi, a quien en ese momento están haciendo un relajador masaje, repone al encargado de comunicarle los deseos del jefe que su maestría con las armas “no es para exhibirse” (o con otras palabras, que sus facultades no son “para entretener” a los demás, que no está dispuesto a hacer de bufón). Sukegoro resulta contrariado, pues no está acostumbrado a encajar negativas por parte de los que considera “sus súbditos”.

Paralelamente, en la pensión del clan Iioka donde Ichi está alojado, habitan también el yakuza Tatekichi (o Tate), uno de los hombres de Sukegoro, y su bella hermana Tane. Existe un conflicto “fraternal” entre ambos, que involucra a terceras personas, pues Tane amonesta a su hermano por haber abandonado a su novia Saki tras dejarla embarazada, mientras que a su vez Tate insta a su hermana a que vuelva con su ex-novio Seisuke (otro yakuza amigo de Tate).

Sukegoro hace saber a Ichi acerca del próximo enfrentamiento que se avecina, y que tendrá lugar contra el clan rival; los Sasagawa. El jefe quiere contratar al ciego, y éste acepta después de lograr astutamente que Sukegoro suba la suma del pago de 3 a 8 mon.

Un día, Ichi está pescando en el río cuando aparece otro pescador con el que entabla conversación; resulta ser el ronin Hirate, un samurai “fracasado” de Edo, muy aficionado a la bebida y que ha sido contratado como mercenario por los Sasagawa. Ambos, Ichi e Hirate, se hacen amigos pese a estar a sueldo de bandas opuestas. Hirate resulta impresionado por las prodigiosas facultades sensitivas de Ichi, que percibe inmediatamente cuando un pequeño pez se ha llevado el cebo sin picar en el anzuelo. Durante la charla, el invidente espadachín pregunta a su interlocutor si está enfermo… Hirate, sorprendido responde que “no se encuentra mal”, al tiempo que reprime una tos incipiente. En efecto, por su forma de respirar, Ichi ha podido percatarse de que el samurai está seriamente afectado por alguna grave afección pulmonar o bronquial (que, como se verá, le hace vomitar sangre, y que es seguramente la causa de que busque consuelo en el alcohol…)

Otro día aparece en ese mismo río el cadáver de una jóven. Se trata de Saki, la amante de Tate, de la que éste se había desentendido tras dejarla embarazada. A pesar de que no se aclara si se trató de suicidio o asesinato (por parte de Tate), los indicios parecen apuntar más bien hacia la segunda posibilidad. (Poco después de que se hallara el cuerpo, las facultades olfativas de Ichi le revelan que Tate viene de encontrarse con una mujer; éste lo niega enfáticamente y muy nervioso cuando el ciego se lo comenta). Tane, aún creyendo que ha sido un suicidio, responsabiliza a su hermano de la muerte de la joven. Tate, por su parte, busca forzarla para que vuelva con Seisuke, pero ella se niega, y busca protección en Ichi.

Ichi e Hirate vuelven a encontrarse en alguna ocasión más, para pescar en el río y para beber sake. Hirate, pese a su enfermedad y su dependencia del alcohol, es (como el ciego) un gran espadachín. Ambos son muy superiores a la mayoría de lo hombres, y cada uno de ellos es de lejos el más hábil guerrero del respectivo clan yakuza que les ha contratado. Como dice el samurai caído en desgracia, la guerra de bandas “ya parece inevitable” y cuando estalle, “cada uno de nosotros estará en un bando opuesto”.

Poco después, Hirate colapsa en medio de vómitos de sangre y resulta así indispuesto para la lucha. Los del clan Iioka, al enterarse, deciden que ha llegado el momento propicio para lanzar el ataque, pues los Sasagawa están privados de su mejor hombre.

Los Sasagawa, por su parte, se disponen a prepararse para la confrontación, y le hacen saber al enfermo Hirate que usarán una escopeta contra “el ciego”, de cuya habilidad con la espada están informados. La escopeta será “tu sustituta” le dice a Hirate el jefe Shigezo. Al oír ésto, el ronin repone que eso es jugar sucio, que no lo consentirá, y comienza con gran esfuerzo a incorporarse, diciendo que está dispuesto a participar en la lucha siempre y cuando Shigezo renuncie a utilizar la escopeta. El jefe yakuza, sorprendido, accede a esa demanda. Algo más tarde, Ichi (que ya estaba dispuesto a marcharse sin participar en el enfrentamiento) es informado sobre todo ésto y decide quedarse para acudir al lugar de la contienda. En ese momento llega Tane, que le pide que la lleve con él, y que le declara su amor. Ichi, muy conmovido, y pese a sentirse también atraído por ella, rechaza esa posibilidad, pues es él, además de ciego, un vagabundo, un mercenario y “no podría hacerla feliz…”. Además, en ese momento está más preocupado por la suerte de su amigo Hirota. Mientras Tane le dice que le esperará a la salida del pueblo, Ichi parte hacia donde está teniendo lugar el combate.

Allí ya se encuentra Hirate enzarzado en plena lucha, y pese a su enfermedad va venciendo a las decenas de espadachines del clan Iioka que se lanzan contra él. Cuando Ichi llega, Hirate se alegra, y decide que desea morir después de haber tenido un combate contra alguien como él, contra un guerrero de su categoría. Ichi, que hubiera preferido no tener que verse obligado a luchar contra él, acepta el desafío de su camarada, diciendo que “no se lo pondrá fácil”, y a continuación el ciego saca la afilada hoja de su caña de bambú (que usa a la vez como vaina y bastón).

Finalmente, Hirota colapsa y muere. Ichi lo lamenta profundamente, pero los del clan Iioka se regocijan y provistos de nuevos ánimos, embisten ferozmente a los enemigos hasta la victoria final.

Los de Sasagawa son derrotados. El jefe Sukegoro agradece a Ichi su intercesión y cuando se dispone a ofrecerle sake, el furibundo invidente, sombrío por la muerte de su amigo e indignado por esa guerra inútil, le hace saber al líder de la yakuza su descontento y parte definitivamente del poblado para continuar su camino. Con gran facilidad hace caer al río a uno de los esbirros de Sukegoro, que rastreramente intentaba apuñalarlo por la espalda; y sube luego por una colina para no tener que pasar por el camino de salida del poblado, con el fin de esquivar a Tane, que le esperaba allí como había anunciado.

Comentario:

Ésta es la primera de la películas de la serie de films sobre el personaje, la Zatoichi original, en base a cuyo éxito se harían más tarde las siguientes secuelas. Muy buena chambara con el gran Shintaro Katsu en el rol protagonista; en éste film se resalta la importancia de la amistad, la lealtad y el honor; así como el conflicto del personaje principal y su férreo un afán de superación: Ichi es un marginado de la sociedad por motivo de su invidencia; ésta marginación le ha empujado al vagabundeo y a la delincuencia, pero también a desarrollar habilidades sorprendentes , que le han convertido en un gran masajista, en un experto en juegos de azar… y, gracias a duros entrenamientos y gran concentración, también en un maestro de la esgrima. Pues Ichi decidió que debía compensar su invidencia con otras facultades.

Muy buena y muy recomendable.

FHP, 2014

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