Acoso en la noche – Jean Rollin, 1980

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Acoso en la noche (a.k.a. „The Night of the Hunted“) V.O. La Nuit des Traquées

Francia, 1980

Director: Jean Rollin

Género: Thriller

Guión: Jean Rollin

Intérpretes: Brigitte Lahaie (Elysabeth), Vincent Gardere, Dominique Journet (Véronique)

Música: Phillipe Bréjean (a.k.a. Gary Sandeur)

Calificación: 7

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Argumento

Elizabeth escapa una noche de un lugar donde se encuentra retenida. En su huída hacia ninguna parte, casi es atropellada por un coche; del que emerge un hombre, Robert, dispuesto a llevar de nuevo “a casa” a la confundida joven. Resulta que ésta padece de amnesia, no recuerda quien es, ni dónde vive, ni tampoco de dónde escapaba, aunque Robert supone (y supone bien) que se había evadido de algún hospital o alguna clínica psiquiátrica.

Lleva a la chica a su casa (ella “no puede recordar”, sólo “vive el momento presente”), tienen sexo, tras lo cual a la mañana siguiente él se dispone a acudir a su trabajo y la deja en la cama diciéndole que espere su regreso, no sin antes escribirle el teléfono de su oficina para que le llame si necesita ayuda.

A continuación aparecen (en casa de Robert, sin que se sepa cómo han llegado hasta allí y cómo han logrado entrar) una misteriosa pareja, un doctor y su asistente, quienes han venido para llevarse a Elizabeth de vuelta a la clínica. Ésta, pese a sus iniciales reticencias, no tiene más remedio que acompañarles.

Una vez en el centro psiquiátrico (un siniestro rascacielos conocido como “la Torre Negra”), Elizabeth es dejada en la habitación que comparte con Catherine, otra enferma con amnesia que está incluso peor que Elizabeth; el estado de degeneración y avance de la enfermedad es aún mayor, pues ya comienza a perder la coordinación motriz y en el intento de comer por sí sola es incapaz de llevar la cuchara a la boca.

Ambas, paseando por la planta del centro, observan a los demás internos, todos padecen la misma enfermedad, cuya característica más pronunciada es la pérdida de memoria. Como dice Catherine, los internos recurren a “inventarse mutuamente sus recuerdos”.

De nuevo en la habitación, cuando van a acostarse, Catherine sutilmente intenta avances lésbicos hacia Elizabeth, pero ésta se opone y abandona el cuarto, al salir se encuentra al celador, quien intenta abusar de ella (como tiene por costumbre hacer con todas las bellas pacientes amnésicas, las cuales luego no recuerdan nada). Elizabeth se resiste y camina por la planta, hasta encontarse a su amiga Véronique, a la que reconoce (y ésta a ella también). Van a la habitación de Véronique y juntas planean escapar (de nuevo) del hospital, ésta vez con la ayuda de Robert (Elizabeth ha encontrado su teléfono anotado, y aunque ya no le recuerda, piensa que puede ser un amigo del exterior). Cuando Elizabeth vuelve a su habitación con la intención de recoger a Catherine para escapar las tres, se la encuentra muerta en la cama con las tijeras clavadas en los ojos. La infortunada se ha quitado la vida.

Mientras tanto, se suceden escenas paralelas de lo que acontece a los demás enfermos; el celador viola a otra paciente y es liquidado a martillazos por uno que le sorprende en el acto, una pareja de internos tiene sexo en la sauna junto a la piscina, la chica es estrangulada por su amante…

Elizabeth y Véronique llegan a la planta baja, donde guardas armados custodian la salida. Elizabeth se hace con la pistola de uno de ellos, al que mata de un disparo, tras lo cual llama a Robert, quien dice que llegará “en diez minutos”.

Las chicas no logran escapar, son interceptadas y vueltas a la clínica, Elizabeth con camisa de fuerza y Véronique con evidentes síntomas de haber sido lobotomizada. Robert, que ha sido entretenido en un baile (?) y luego dejado fuera de combate, vuelve en sí al día siguiente y discute con el médico responsable y su asistente; quienes le informan de que los internos son “muertos en vida”, seres que van perdiendo progresivamente su alma y su capacidad de raciocinio, transformándose en zombis debido a una enfermedad neurodegenerativa cuyo origen está en una fuga radioactiva que les ha afectado al cerebro por encontrarse cerca del lugar donde se produjo.

Más tarde, los enfermos son transportados en tren a un “matadero” donde sistemáticamente se les aplica la eutanasia mediante una inyección letal, tras la cual sus cuerpos son hechos desaparecer en unos hornos crematorios. A Véronique los “verdugos” la dejan marcher, porque “aún ven la chispa de la vida en sus ojos”, pero cuando escapa por las vías del tren es abatida por los disparos del medico jefe. Robert llega con la intención de rescatar a Elizabeth, el médico vuelve a insister en que “es inútil, no hay nada que hacer”, pero Robert corre hacia ella (que avanza sin rumbo por las vias ferroviarias), el médico le dispara rozándole la cabeza y en la escena final, ambos, Elizabeth y Robert, caminan cogidos de la mano, como muertos vivientes, con la consciencia perdida.

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Comentario

Muy interesante producción del cineasta francés Jean Rollin, conocido por sus películas de vampiras (con erotismo lésbico incluído) como “Fascination” o “Lévres de Sang”, y por su tétrico estilo gótico con elementos surrealistas (como en “La Rose de Fer”).

“La Nuit des Traquées”, protagonizada por la bella Brigitte Lahaie, rebosa de erótico onirismo macabro. Las incoherencias argumentales se perdonan al encuadrarse la película en el género del surrealismo. Por ejemplo, la enfermedad que aqueja a los personajes recluídos en “la torre negra” al parecer no es contagiosa, no obstante deben estar aislados del resto de la sociedad para “evitar el escándalo” y “que se extienda el pánico”.

Tal vez la amnesia degenerativa (“provocada por una fuga radioactiva”) alude a la progresiva zombificación de la sociedad contemporánea, especialmente en las grandes urbes cosmopolitas (Rollin se recrea enseñando planos en contrapicado de colosales moles de hormigón y cristal; los rascacielos, como también hará años después en otra de sus películas, “Perdues en New York”, la más surrealista de todas). Es curioso que los síntomas padecidos por los enfermos de la película parecen coincidir con los del Alzheimer (la única diferencia es que en la obra de Rollin los afectados son todos jóvenes), patología neurodegenerativa que al momento de ser rodado el film todavía no era tan conocida como lo es hoy.

Otra recomendable película de Rollin es “Les Raisins de la Mort”, plagada igualemente de surrealismo y elementos gore, donde una epidemia (que afecta a los que han consumido productos procedentes de la uva de cierta comarca), provoca que las personas se conviertan en una especie de leprosos caníbales.

FHP (AlucineCinéfago), 2014

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